Biografía 2018-04-16T12:30:38+00:00

SOBRE EL ARTISTA

Jennifer H. Troice (Texas, 1987) es una escultora mexicana que inició su carrera artística en la música, primero en el piano y más tarde en el arpa, instrumento que estudió en el Conservatorio Nacional de Música a los once años. Su material de trabajo es el bronce y sus piezas han sido expuestas tanto en espacios privados como públicos de la Ciudad de México.

Tuvo sus primeros acercamientos a la escultura en el Colegio Americano, donde participó en el programa IB Art, que resultó decisivo para su formación artística. Más tarde, perfeccionó sus conocimientos en el Massachusetts College of Art en Boston (2005), donde completó estudios en dibujo del cuerpo humano, grabado, soldadura y fundición. Antes de haber cumplido los 22 años elaboró la pieza “Imagina” (2008), su primera escultura monumental, que adorna el vestíbulo del edificio de Oncología del Hospital ABC.

La práctica escultórica de Jennifer Troice se caracteriza por su estilo moderno, pero alejado de la abstracción. Las formas que proyecta son siempre reconocibles, sin embargo, están enmarcadas en lo que la artista llama “geometrismo minimalista”. En ellas se reconoce la influencia del cubismo en los ángulos acentuados, que contrastan con las formas orgánicas subyacentes a los objetos, animales y figuras humanas que le sirven de inspiración.

Capaz de alcanzar elegancia y sencillez en las líneas, tanto en piezas de pequeño formato como en esculturas monumentales, Jennifer Troice acompaña su práctica con una reflexión constante sobre su material de trabajo.

La elegancia y resistencia del bronce permiten que la pieza se conserve tanto en interiores como al aire libre, perdurando en el tiempo. La sofisticada complejidad del proceso creativo que conduce a una escultura es percibido, incluso, como un ejercicio terapéutico.

Además de las referencias a Constantin Brancusi y a los exponentes del cubismo, en las esculturas de Troice está presente la influencia de Ruth Bloch en las líneas curvas de sus figuras humanas, así como las siluetas fascetadas de Leon Bronstein.

La evolución de su estilo es notoria al comparar su primera colección, en la que se percibe una voluntad de experimentar tanto con los temas como con la forma, frente a la segunda, titulada En la profundidad (2011). Esta serie, mucho más madura, está inspirada por varios viajes de buceo que le permitieron consolidar su estilo y trabajar en torno a una temática definida: el mar. La imaginación formal que caracteriza la obra de Troice le permitió plasmar peces, estrellas, medusas y arrecifes de coral en el bronce, utilizando su creatividad para resolver los diseños a través de herramientas poco convencionales. La serie alcanza una sugestiva variedad en cuanto a las formas, relieves y colores. En una línea de trabajo similar, y con la finalidad de crear consciencia sobre el medio ambiente, Troice trabaja actualmente sobre una serie de animales en peligro de extinción.

Pese a la dificultad inherente que implica la escultura en bronce, ya que no siempre es posible lograr que la pieza definitiva tenga el mismo acabado que el modelo original, las esculturas de Troice están terminadas a consciencia: los acabados pulidos, así como el empleo de pátinas de distintos colores concretan las ideas de la artista y revelan un estilo expresivo propio, en el que el contraste entre lo geométrico y lo orgánico está en el centro de su búsqueda personal.